Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) es uno de los partidos clave para entender la política catalana contemporánea. Con casi un siglo de historia, ha pasado de ser una fuerza republicana y catalanista en la II República a convertirse en uno de los actores centrales del proceso soberanista de las últimas décadas. Origen, dirigentes, propuestas y evolución reciente de ERC dibujan una trayectoria compleja, llena de giros estratégicos y de debates internos que siguen muy vivos hoy.
En este artículo analizamos en profundidad cómo nació ERC, quiénes han sido sus líderes más relevantes, cuáles son sus principales ejes programáticos y cómo ha evolucionado el partido desde el inicio del procés hasta la actualidad. Todo ello con un enfoque divulgativo, pensado tanto para quien se acerca por primera vez a la política catalana como para quienes desean una visión más estratégica y contextualizada.
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Origen de Esquerra Republicana de Catalunya: la fundación de un mito político
El nacimiento de ERC se sitúa en un momento decisivo de la historia contemporánea de España: el final de la monarquía de Alfonso XIII y el estallido del impulso republicano. En este contexto, el 19 de marzo de 1931 se fundó Esquerra Republicana de Catalunya fruto de la convergencia de tres corrientes políticas:
- El Partit Republicà Català, liderado por Lluís Companys.
- El grupo L’Opinió, de intelectuales catalanistas de izquierdas.
- Estat Català, el movimiento independentista fundado por Francesc Macià.
El objetivo común de estas corrientes era construir un partido republicano, de izquierdas y catalanista capaz de articular una mayoría social amplia a favor de la autonomía de Cataluña, en un momento en que la monarquía y el centralismo eran cuestionados en todo el Estado. ERC se definió rápidamente como “un partido nacional, popular y republicano”, con una base social muy diversa que iba desde pequeños campesinos y obreros urbanos hasta capas medias ilustradas.
La proclamación de la República Catalana en 1931
El éxito electoral de ERC fue inmediato. En las elecciones municipales del 12 de abril de 1931, el partido arrasó en Cataluña y el 14 de abril, Francesc Macià proclamó desde el balcón de la Generalitat la República Catalana dentro de una eventual federación de repúblicas españolas. Tras intensas negociaciones con el Gobierno provisional de la República, esa proclamación se recondujo hacia la creación de la Generalitat de Catalunya como institución de autogobierno con un Estatuto propio.
Durante la II República, ERC fue el partido hegemónico en Cataluña y un actor decisivo en la política estatal. Impulsó el Estatut de Núria, defendió reformas agrarias y sociales, y protagonizó algunos de los episodios más críticos del período, como los hechos de octubre de 1934, cuando Lluís Companys proclamó el “Estado Catalán de la República Federal Española” en protesta por la entrada de la CEDA en el Gobierno español.
La Guerra Civil y la represión franquista
La Guerra Civil (1936–1939) supuso un duro golpe para ERC. El partido apoyó al Gobierno republicano y participó activamente en la defensa de la legalidad democrática y del autogobierno catalán. La derrota republicana en 1939 se tradujo en el exilio de buena parte de su dirigencia y en una represión feroz contra sus militantes. El presidente Companys fue capturado por la Gestapo en Francia, entregado al régimen franquista y fusilado en 1940 tras un consejo de guerra sin garantías jurídicas.
Durante la larga noche franquista, ERC se mantuvo viva en el exilio y en la clandestinidad interior, pero perdió presencia y capacidad de organización frente a nuevas fuerzas surgidas en la oposición antifranquista. Sin embargo, conservó un fuerte valor simbólico como partido histórico del catalanismo republicano.
ERC en la Transición y la democracia: del retorno al Parlamento a la centralidad del procés
Con la muerte de Franco y el inicio de la Transición, ERC aprovechó su legado histórico para reconstituirse legalmente y volver a la escena institucional. No obstante, durante los primeros años de democracia estuvo eclipsada por otros actores del catalanismo:
- Convergència i Unió (CiU), liderada por Jordi Pujol, representaba el catalanismo moderado y liberal.
- Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC), vinculado al PSOE, articulaba la izquierda mayoritaria y el voto obrero y metropolitano.
ERC, en cambio, se colocaba en un espacio más nítidamente independentista y de izquierdas, en un momento en que la independencia aún no era una demanda central en la sociedad catalana. Eso limitó su capacidad de crecimiento electoral durante los años 80 y buena parte de los 90.
Los años 90: renovación y giro estratégico
La década de 1990 supuso un punto de inflexión. Bajo el liderazgo de Àngel Colom primero, y sobre todo de Josep Lluís Carod-Rovira más tarde, ERC impulsó una profunda renovación organizativa y estratégica:
- Apostó abiertamente por la independencia de Cataluña como objetivo político central.
- Rejuveneció sus cuadros, incorporando a una nueva generación de militantes y dirigentes.
- Se abrió a nuevos sectores sociales más allá del catalanismo tradicional.
Este giro empezó a dar frutos electorales, especialmente en las elecciones autonómicas y municipales, donde ERC comenzó a aparecer como tercera fuerza con proyección de crecimiento.
Los gobiernos tripartitos y la etapa del Estatut
El gran salto de ERC llegó con los gobiernos tripartitos en Cataluña (2003–2010). Tras 23 años de hegemonía de CiU, el PSC, ERC e Iniciativa per Catalunya Verds (ICV) formaron una coalición de izquierdas que situó a Esquerra en el centro del poder autonómico. Carod-Rovira fue nombrado vicepresident de la Generalitat en el primer tripartito, y posteriormente Josep-Lluís Carretero y otros dirigentes ocuparon carteras clave.
Esta etapa estuvo marcada por la elaboración y negociación del nuevo Estatut de Autonomía de Catalunya, aprobado en 2006, parcialmente recortado por las Cortes españolas y finalmente recortado de nuevo por el Tribunal Constitucional en 2010. Ese fallo —muy cuestionado desde un punto de vista político y jurídico por parte de amplios sectores catalanes— es considerado por muchos analistas como uno de los detonantes del auge del independentismo contemporáneo.
Para ciudadanos, entidades y partidos que entendían el Estatut como un pacto de autogobierno refrendado en las urnas, la intervención del Tribunal Constitucional supuso un choque con las expectativas de encaje territorial. De hecho, este tipo de conflictos institucionales llevó a muchos actores sociales a informarse mejor sobre
cuestiones jurídicas complejas vinculadas a la convivencia de normas estatales y autonómicas en ámbitos tan cotidianos como la vivienda o la propiedad,
donde también se cruzan competencias estatales, autonómicas y municipales.
Del Estatut al procés: ERC como motor del independentismo
Tras la sentencia del Tribunal Constitucional, las manifestaciones masivas de 2010 y 2012 marcaron el inicio del procés soberanista. En este nuevo ciclo, ERC se consolidó como uno de los motores del independentismo, en competencia y a la vez en colaboración con un nacionalismo convergente que también giraba hacia posiciones claramente secesionistas.
ERC participó en las grandes movilizaciones impulsadas por la Assemblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, apoyó la consulta del 9N de 2014 y fue una de las piezas clave en las elecciones “plebiscitarias” del 27 de septiembre de 2015, cuando concurrió en la coalición Junts pel Sí junto con CDC.
Principales dirigentes de ERC: de Macià y Companys a Junqueras y Rovira
La historia de Esquerra Republicana se puede leer también a través de sus principales dirigentes. Algunos de ellos forman parte del imaginario político catalán y su figura trasciende al propio partido.
| Dirigente | Etapa aproximada | Rasgos y aportaciones clave |
|---|---|---|
| Francesc Macià | Años 30 | Fundador de ERC, símbolo del republicanismo catalán. Proclamó la República Catalana en 1931. |
| Lluís Companys | 1933–1940 | Presidente de la Generalitat, encarna la resistencia republicana; fusilado por el franquismo. |
| Heribert Barrera | Transición | Primer presidente del Parlament en democracia; figura clave en la reconstrucción de ERC. |
| Àngel Colom | Años 90 | Impulsó la renovación y el discurso abiertamente independentista en los 90. |
| Josep Lluís Carod-Rovira | Finales 90–2000 | Arquitecto del salto electoral de ERC, vicepresidente en el primer tripartito. |
| Oriol Junqueras | Desde 2011 | Presidente del partido, referente del independentismo pragmático; condenado por el 1-O y posteriormente indultado. |
| Marta Rovira | 2011–actualidad | Secretaria general, exiliada en Suiza por el caso del 1-O; voz influyente en la estrategia del partido. |
| Pere Aragonès | 2020–actualidad | Presidente de la Generalitat (2021–2024), perfil técnico y negociador, defensor de la “vía amplia”. |
Cada uno de estos dirigentes ha marcado una fase distinta de la organización: desde el momento fundacional del republicanismo catalán de los años 30 hasta la transformación de ERC en uno de los actores centrales de la política catalana y española en el siglo XXI.
El tándem Junqueras–Rovira
La dupla formada por Oriol Junqueras y Marta Rovira ha sido especialmente influyente desde principios de la década de 2010. Junqueras, historiador y profesor universitario, reforzó la imagen de ERC como partido solvente, dialogante y, a la vez, inequívocamente independentista. Rovira aportó capacidad organizativa y un discurso fuertemente feminista y social.
Ambos protagonizaron la etapa más intensa del procés, con su implicación en el referéndum del 1 de octubre de 2017. Junqueras fue condenado por sedición y malversación (tipos penales ya derogados y reformulados), mientras que Rovira se marchó a Suiza para evitar la cárcel. Su figura sigue muy presente en la estructura y el relato interno del partido.
Pere Aragonès y la presidencia de la Generalitat
Con la investidura de Pere Aragonès como president de la Generalitat en 2021, ERC culminó una aspiración histórica: liderar el gobierno catalán en solitario en democracia. Su mandato ha estado marcado por la gestión de la pandemia, la recuperación económica, la negociación con el Gobierno central y la búsqueda de una “vía amplia” hacia la resolución del conflicto político.
Ideología y propuestas de Esquerra Republicana: qué defiende hoy ERC
Aunque las etiquetas simplifican realidades complejas, es posible situar a ERC en el mapa político actual de forma clara: se trata de un partido de izquierda republicana, independentista y europeísta. Estos son sus grandes ejes ideológicos:
Izquierda · justicia social, impuestos progresivos, servicios públicos fuertes.
Independentismo · Estado propio catalán.
Europeísmo · apuesta por la UE y por una Europa de los pueblos.
Independencia y derecho a decidir
ERC defiende el derecho de autodeterminación de Cataluña y la creación de una República Catalana reconocida internacionalmente. Sin embargo, su estrategia ha evolucionado desde la lógica unilateral del 1-O hacia una visión más negociada y gradual.
En la actualidad, el partido apuesta por una solución que incluya:
- Amnistía o soluciones jurídicas amplias para todos los encausados del procés.
- Reconocimiento político del conflicto y de Cataluña como sujeto político.
- Un referéndum acordado con el Estado, con garantías y reconocimiento internacional.
Esta posición ha llevado a ERC a asumir un papel clave en el Congreso de los Diputados, apoyando investiduras y presupuestos a cambio de avances en materia de autogobierno, financiación, infraestructuras o desjudicialización del conflicto.
Políticas sociales, económicas y de igualdad
Más allá de la cuestión nacional, ERC se define como una fuerza de izquierdas que prioriza la redistribución de la riqueza y la igualdad de oportunidades. Entre sus propuestas habituales destacan:
- Refuerzo de la sanidad y la educación públicas, con especial atención a la escuela inclusiva y al sistema universitario.
- Políticas activas de vivienda asequible, regulación del precio del alquiler y aumento del parque público.
- Transición ecológica, con énfasis en energías renovables, movilidad sostenible y adaptación al cambio climático.
- Feminismo, perspectiva de género transversal e impulso de la corresponsabilidad en los cuidados.
- Economía productiva basada en la innovación, la digitalización y el apoyo a pymes y cooperativas.
ERC vincula muchas de estas propuestas a una idea de cohesión social: si la independencia ha de ser viable, argumentan, requiere una sociedad menos desigual y más segura en términos de derechos y bienestar. De ahí el énfasis en políticas públicas que refuercen la red de servicios básicos y la participación ciudadana.
Cultura, lengua y modelo de país
En el terreno cultural y lingüístico, ERC defiende un modelo de país donde el catalán sea la lengua central de la vida pública, sin excluir al castellano ni a otras lenguas de los ciudadanos que viven en Cataluña. Su apuesta pasa por:
- Defender el modelo de escuela catalana, con el catalán como lengua vehicular principal.
- Impulsar la cultura catalana en todos los ámbitos (artes escénicas, audiovisual, música, literatura…).
- Reconocer la diversidad interna del país, desde el área metropolitana de Barcelona hasta el mundo rural.
Esta visión se mezcla con una idea muy concreta de identidad: catalana, abierta, inclusiva y basada más en la voluntad de pertenencia que en el origen. ERC ha insistido a menudo en que “es catalán quien vive y trabaja en Cataluña y quiere formar parte de este país”.
ERC y el procés: del 1-O a la negociación política
El referéndum del 1 de octubre de 2017 es el punto de inflexión contemporáneo más evidente en la historia de ERC. El partido participó activamente en la organización de la consulta, defendida por el Govern de Carles Puigdemont pese a la suspensión del Tribunal Constitucional.
Consecuencias judiciales y reorganización interna
Tras la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre de 2017 y la aplicación del artículo 155 de la Constitución, ERC se enfrentó a un doble escenario:
- Represión judicial y cárcel para varios de sus líderes, con Oriol Junqueras como figura más visible.
- Necesidad de reorganizar la dirección, combinando dirigentes en prisión, en el exilio y en libertad.
A pesar de ello, ERC logró mantener e incluso reforzar su peso electoral. En las elecciones de diciembre de 2017, convocadas por el Gobierno central tras el 155, el partido quedó muy cerca de la primera posición, y en años posteriores consolidó su papel como uno de los grandes actores tanto en el Parlament como en el Congreso de los Diputados.
La apuesta por el diálogo y la “vía amplia”
Una de las características de la evolución reciente de ERC es su apuesta por el diálogo con el Estado. Con Pere Aragonès al frente, el partido ha defendido que, tras la fase de confrontación de 2017, era necesario abrir una etapa de desjudicialización y negociación política.
Esa estrategia se ha concretado en varias vías:
- Constitución de una mesa de diálogo entre el Gobierno de la Generalitat y el Gobierno español.
- Negociación de amnistía y reformas penales que han beneficiado a dirigentes y activistas del procés.
- Uso decisivo de los votos de ERC en el Congreso para influir en investiduras y presupuestos.
Esta “vía amplia” —como la denomina el propio Aragonès— busca ampliar la base social del independentismo y evitar que el conflicto se reduzca a una lógica de bloques irreconciliables. La apuesta es arriesgada: ha generado críticas tanto desde sectores independentistas más partidarios de la confrontación como desde quienes ven en ERC un socio necesario pero incómodo para la gobernabilidad en España.
Gobierno de la Generalitat y gestión del día a día
La presidencia de Pere Aragonès también ha puesto a prueba la capacidad de ERC para gestionar el día a día: presupuestos, servicios públicos, inversiones en infraestructuras, políticas de vivienda, sanidad y educación. En este terreno, el partido ha intentado equilibrar sus grandes objetivos nacionales con las preocupaciones concretas de la ciudadanía.
Es en esta gestión cotidiana donde se cruzan cuestiones tan concretas como el mantenimiento del espacio público, la mejora de barrios degradados o la rehabilitación de edificios históricos, muchas veces vinculados a la identidad arquitectónica de ciudades como Barcelona o Tarragona. En ese contexto, resulta llamativo cómo el debate ciudadano sobre la preservación de masías o fincas modernistas termina conectando con discusiones sobre rehabilitación, eficiencia energética o incluso sobre trabajos tan específicos como el enfoque integral de las reformas de viviendas y edificios en Barcelona, que también son parte del tejido económico local.
Retos actuales y debates internos dentro de ERC
Como cualquier partido de larga trayectoria, ERC debe gestionar tensiones internas y retos estratégicos en un contexto cambiante. Algunos de los debates más relevantes son los siguientes:
Estrategia hacia la independencia
El principal debate gira en torno a la estrategia independentista. ¿Debe ERC mantener su apuesta por el acuerdo y el referéndum pactado, aunque a corto plazo parezca poco probable? ¿O debe endurecer su posición y alinearse con sectores que reclaman nuevas acciones de desobediencia institucional?
En el interior del partido coexisten sensibilidades diferentes: desde quienes apoyan sin reservas la línea actual de Aragonès hasta sectores que, sin renunciar al diálogo, consideran que es necesario marcar más distancias con el Gobierno español para no erosionar la credibilidad del proyecto independentista.
Competencia en el espacio de la izquierda
ERC también debe competir en el espacio de la izquierda con otras formaciones como el PSC, los comunes o la CUP. Mientras los socialistas tienen una fuerte implantación en el área metropolitana y los comunes ponen el acento en la agenda climática y social, Esquerra busca combinar la bandera social con la bandera nacional.
Esta competencia se traduce en debates sobre prioridades presupuestarias, fiscalidad, vivienda o infraestructuras, pero también en la forma de conectar con nuevos votantes jóvenes que se informan y movilizan de manera muy distinta a como lo hacían generaciones anteriores.
Renovación generacional y liderazgo
Otro reto relevante es la renovación generacional. Tras una etapa marcada por figuras como Junqueras y Rovira, ERC ha empezado a dar visibilidad a nuevos perfiles en el Parlament, en el Govern y en el Congreso. La transición entre generaciones es un proceso delicado: demasiado continuismo puede frenar la adaptación a nuevos contextos, pero un relevo brusco puede generar fracturas internas.
En este equilibrio, el partido ha intentado reforzar su base municipal, conscientes de que alcaldías, consejos comarcales y diputaciones son fundamentales para mantener una estructura territorial sólida y una presencia capilar en todo el país.
ERC en España y en Europa: de partido periférico a actor imprescindible
En el Congreso de los Diputados, ERC ha pasado de ser un partido minoritario de ámbito territorial a convertirse en un socio casi imprescindible para la gobernabilidad en determinados momentos. Sus diputados han sido clave en varias investiduras y en la aprobación de presupuestos y leyes importantes.
En el plano europeo, Esquerra forma parte de la familia de partidos verdes y regionalistas, y ha buscado apoyo para la causa catalana en el Parlamento Europeo y en diferentes foros internacionales. No obstante, el margen de maniobra exterior de ERC está limitado por la complejidad de la política europea y por las reticencias de muchos Estados a implicarse en lo que consideran un asunto interno de España.
Aun así, el partido ha logrado situar el debate sobre el derecho a decidir en el radar de think tanks, medios internacionales y organizaciones de derechos humanos, especialmente tras las condenas de 2019 y el posterior debate sobre indultos, reformas penales y amnistía.

Más allá de la coyuntura, lo cierto es que el papel de ERC en Madrid ha contribuido a poner en la agenda estatal debates que antes apenas aparecían: desde el reconocimiento de la plurinacionalidad hasta la reforma de la financiación autonómica o la necesidad de mejorar el encaje de las lenguas cooficiales en la Administración y en la justicia.
Balance y perspectivas de futuro de Esquerra Republicana de Catalunya
Noventa años después de su fundación, ERC sigue siendo un actor político central en Cataluña y un referente simbólico del republicanismo catalán. Su trayectoria ha pasado por etapas de hegemonía, exilio, marginalidad electoral, resurgimiento y, finalmente, centralidad en el procés.
En la actualidad, su principal desafío es gestionar la transición de una fase de alta movilización y choque institucional a otra de negociación compleja y resultados graduales. Mantener la confianza de una base social que ha vivido momentos de gran expectativa —y también de frustración— no es sencillo.
El futuro de ERC dependerá, en buena medida, de su capacidad para:
- Conectar la agenda nacional con las preocupaciones sociales cotidianas de la ciudadanía.
- Dialogar con otras fuerzas independentistas sin renunciar a una línea propia.
- Conservar y ampliar su influencia institucional en Cataluña, España y Europa.
- Renovar equipos y liderazgos sin perder cohesión interna.
Sea cual sea la evolución política de Cataluña en los próximos años —independencia, nuevo pacto territorial, reforma constitucional o mantenimiento del statu quo con ajustes—, Esquerra Republicana de Catalunya estará, con toda probabilidad, en el centro del tablero. Entender su origen, sus dirigentes, sus propuestas y su evolución reciente permite anticipar mejor los escenarios del futuro inmediato.
Preguntas frecuentes sobre Esquerra Republicana de Catalunya (ERC)
ERC se fundó en marzo de 1931, pocos días antes de la proclamación de la Segunda República, como resultado de la unión de varias fuerzas republicanas y catalanistas. Su objetivo era construir un partido nacional, popular y de izquierdas que defendiera la autonomía de Cataluña y un modelo de Estado republicano y más social.
En la actualidad, ERC se define como un partido de izquierdas, republicano, independentista y europeísta. Defiende la creación de una República Catalana mediante un referéndum acordado y apuesta por políticas sociales que refuercen la sanidad, la educación, la vivienda asequible y la igualdad de oportunidades.
Entre los líderes históricos de ERC destacan Francesc Macià y Lluís Companys, presidentes de la Generalitat durante la Segunda República. En la etapa democrática reciente han sido claves figuras como Heribert Barrera, Josep Lluís Carod-Rovira y, sobre todo, Oriol Junqueras, Marta Rovira y Pere Aragonès, que han dirigido el partido durante el procés soberanista.
ERC formaba parte del Govern que impulsó el referéndum del 1 de octubre de 2017, suspendido por el Tribunal Constitucional. Varios de sus dirigentes, como Oriol Junqueras, fueron procesados y condenados por su participación en la organización del 1-O, lo que marcó profundamente la estrategia posterior del partido y su apuesta por la desjudicialización y el diálogo.
ERC se diferencia de otros partidos independentistas por su combinación de izquierdismo social, republicanismo y apuesta actual por una vía negociada hacia la autodeterminación. Frente a formaciones más conservadoras o más partidarias de la confrontación, ERC defiende un proceso gradual, con ampliación de mayorías y búsqueda de reconocimiento internacional.
Aunque ERC solo se presenta en circunscripciones catalanas, su representación en el Congreso de los Diputados le otorga un peso considerable en la política española, especialmente en contextos de gran fragmentación parlamentaria. Sus votos han sido decisivos en varias investiduras y en la aprobación de presupuestos y leyes de alcance estatal.